
Amanecer
Cuando la primera luz no borra la noche, pero te recuerda que la noche no manda para siempre.
La luz no llega cuando todo se ordena. Llega cuando aprendes a mirar el desorden sin dejar que te gobierne.
Después del caos no aparece una versión perfecta de ti.
Aparece una versión más despierta. Más humilde. Más viva.
Toca una imagen. Cada una guarda una forma distinta de volver a la luz.

Cuando la primera luz no borra la noche, pero te recuerda que la noche no manda para siempre.

Cuando descubres que incluso en la oscuridad hay una parte de ti que no se ha apagado.

Cuando la soledad deja de ser castigo y empieza a convertirse en refugio.

Cuando cada paso pequeño empieza a acercarte otra vez a ti.

Cuando aquello que dolía empieza a convertirse en lenguaje.

Cuando comprendes que dentro de ti también hay un universo intentando ordenarse.
No se trata de olvidar el caos. Se trata de aprender a vivir sin que el caos decida por ti.